PIPORTIL® L-4

SANOFI AVENTIS

Neuroléptico.

Composición.

Cada 1 ml de solución inyectable contiene 25 mg palmitato de pipotiazina. Excipiente: aceite de sésamo libre de peróxido.

Farmacología.

Farmacodinamia: Antipsicótico neuroléptico (fenotiazina de estructura piperidínica). Los antipsicóticos neurolépticos poseen propiedades antidopaminérgicas que son responsables: del efecto antipsicótico buscado en los tratamientos médicos, de los efectos secundarios (síndrome extrapiramidal, disquinesias, hiperprolactinemia). En el caso de la pipotiazina, esta actividad antidopaminérgica es medianamente importante: la actividad antipsicótica es notoria y los efectos extrapiramidales son pronunciados. La pipotiazina también tiene propiedades antihistamínicas (produce una sedación no despreciable, eventualmente buscada en la práctica clínica), adrenolíticas y anticolinérgicas pronunciadas. Farmacocinética: La pipotiazina se libera por hidrólisis del éster palmítico a partir del sitio de aplicación de la inyección. La diferencia esencial entre la pipotiazina (PIPORTIL®) y su éster palmítico (PIPORTIL® L4) reside en su cinética de acción, que permite pasar de una administración oral diaria a inyecciones cada 4 semanas. Absorción: Una vez aplicada la primera inyección I.M. de PIPORTIL® L4, las concentraciones plasmáticas son nulas o muy bajas durante los primeros 3 días. Luego aumentan hasta alcanzar un nivel máximo entre el 5° y 11° día y finalmente disminuyen lentamente hasta el día 28°. Cuando las inyecciones se aplican con una frecuencia de aproximadamente cada 4 semanas, el estado de equilibrio de las concentraciones plasmáticas máximas y mínimas se alcanza a partir de la segunda inyección. Metabolismo: La pipotiazina se metaboliza por vía hepática. Eliminación: La pipotiazina se excreta en la orina, y mayormente en las heces, por excreción biliar.

Indicaciones.

PIPORTIL® es un neuroléptico fenotiazínico de efecto prolongado indicado en el tratamiento de mantención de psicosis paranoides y esquizofrenia.

Dosificación.

Adultos: En cada caso se deberá administrar la dosis efectiva mínima. El tratamiento se iniciará en condiciones de internación, a dosis baja. El tratamiento ambulatorio continuará únicamente bajo estricta vigilancia médica. Inicialmente debe administrarse 25 mg (1 ml) para medir la respuesta de los pacientes a la droga. Debe incrementarse la dosis a intervalos apropiados, aumentando 25 o 50 mg hasta obtener una respuesta satisfactoria. En la práctica clínica, PIPORTIL® ha demostrado tener una acción prolongada permitiendo intervalos de 4 semanas entre las inyecciones para terapia de mantención. Para obtener la mejor respuesta terapéutica compatible con la tolerancia, la dosis debe ajustarse para cada paciente en forma individual, bajo supervisión médica cercana. La duración de la acción depende de la dosis administrada, permitiendo que los intervalos de dosificación sean adaptados a las circunstancias individuales. La mayoría de los pacientes responden favorablemente a dosis de 50 a 100 mg cada 4 semanas. La dosis máxima recomendada es de 200 mg cada 4 semanas. Pacientes de edad avanzada: se recomienda administrar dosis más bajas a los pacientes de edad avanzada. Niños: no se recomienda el uso en niños. Forma de administración: Por inyección intramuscular profunda (no debe administrarse por vía intravenosa). Como para todas las soluciones inyectables de excipientes oleosos, se recomienda la utilización de jeringas de vidrio.

Contraindicaciones.

Hipersensibilidad a pipotiazina a otros derivados fenotiazínicos o al excipiente. Riesgo de glaucoma de ángulo estrecho. Riesgo de retención urinaria vinculado a trastornos uretroprostáticos. Antecedentes de agranulocitosis, porfiria. Asociación con antiparkinsonianos dopaminérgicos: ver Interacciones. Pacientes en estado comatoso o con marcada ateroesclerosis cerebral.

Reacciones adversas.

a) En dosis bajas: Trastornos neurovegetativos: Hipotensión ortostática. Efectos anticolinérgicos tales como sequedad de la boca, trastornos de la acomodación, riesgo de retención urinaria, constipación, íleo paralítico (ver Advertencias y Precauciones). Trastornos neuropsíquicos: Sedación o somnolencia, más marcada al inicio del tratamiento. Indiferencia, reacciones de ansiedad, variación del estado tímico. b) En dosis más elevadas: Disquinesias precoces (tortícolis espasmódicas, crisis oculogíricas, trismus, etc.). Disquinesias tardías, en tratamientos prolongados. Los antiparkinsonianos anticolinérgicos no tienen acción o pueden provocar agravamiento. Síndrome extrapiramidal: aquinético con o sin hipertonía y que cede parcialmente a los antiparkinsonianos anticolinérgicos, hiperquineto-hipertonía, excitación motora, acatisia. Trastornos endócrinos y metabólicos: Hiperprolactinemia: amenorrea, galactorrea, ginecomastia, impotencia, frigidez. Desregulación térmica. Aumento de peso. Hiperglucemia, alteración de la tolerancia a la glucosa. c) De manera menos frecuente y dosis-dependiente. Prolongación del intervalo QT. d) Muy raramente y no dosis-dependientes: Trastornos cutáneos: Reacciones cutáneas alérgicas. Fotosensibilización. Trastornos hematológicos: Agranulocitosis excepcional: se recomiendan controles regulares de la fórmula sanguínea. Leucopenia. Trastornos oftalmológicos: Depósitos de color café en el segmento anterior del ojo debidos a la acumulación del producto, en general sin repercusión sobre la visión. Otros trastornos observados: Positividad de anticuerpos antinucleares sin lupus eritematoso clínico. Posibilidad de ictericia colestásica. Síndrome neuroléptico maligno (ver Advertencias y Precauciones). Debido a que contiene aceite de sésamo, riesgo de reacciones de hipersensibilidad (shock anafiláctico, urticaria). Casos aislados de muerte súbita de posible origen cardíaco (ver Advertencias) y también de muerte súbita no explicable (en pacientes que estaban recibiendo neurolépticos fenotiazínicos). Se han reportado casos de tromboembolismo venoso, incluyendo casos de embolia pulmonar, a veces fatales, y casos de trombosis venosa profunda con fármacos antipsicóticos (ver también Advertencias). Intolerancia a la glucosa, hiperglucemia (ver Precauciones).

Precauciones.

a. El seguimiento del tratamiento con pipotiazina debe acentuarse: a.1. en pacientes epilépticos, debido a la posibilidad de disminución del umbral epileptógeno (ante la aparición de crisis convulsivas deberá interrumpirse el tratamiento); a.2. en sujetos de edad avanzada que presenten: mayor sensibilidad a la hipotensión ortostática, sedación y a los efectos extrapiramidales, estreñimiento crónico (riesgo de íleo paralítico), eventual hipertrofia prostática; a.3. en pacientes que padezcan ciertas afecciones cardiovasculares, debido a los efectos quinidínicos, de taquicardia e hipotensores de esta clase de productos; a.4. en caso de insuficiencia hepática y/o renal severa, debido al riesgo de acumulación. b. Se deberá evitar la ingestión de bebidas alcohólicas y se recomienda no utilizar durante el tratamiento medicamentos que contengan alcohol. c. Conducción de vehículos y utilización de máquinas: riesgo de somnolencia. d. Se ha reportado hiperglucemia o intolerancia a la glucosa en pacientes tratados con PIPORTIL®. Los pacientes que comienzan con PIPORTIL®, con diagnóstico establecido de diabetes mellitus o con factores de riesgo para el desarrollo de diabetes, deberían tener un adecuado monitoreo de la glucemia durante el tratamiento (ver Reacciones adversas).

Advertencias.

En caso de fiebre, angina o cualquier otra infección, el paciente debe informar inmediatamente al médico a fin de efectuar un control inmediato por medio de un hemograma. En caso de presentarse una modificación relevante de este último (hiperleucocitosis, granulocitopenia) el tratamiento con pipotiazina deberá interrumpirse. Síndrome neuroléptico maligno: En caso de hipertermia injustificada es imperativo suspender el tratamiento, pues este signo puede ser uno de los elementos del síndrome maligno descrito con los neurolépticos (palidez, hipertermia, trastornos vegetativos, alteración de conciencia, rigidez muscular). Los signos de disfunción vegetativa, tales como sudoración e inestabilidad arterial, pueden preceder a la aparición de hipertermia y constituir - por consiguiente - signos precoces de alerta. Aunque este efecto de los neurolépticos puede tener un origen idiosincrásico, ciertos factores de riesgo (como la deshidratación o lesiones orgánicas cerebrales) parecen predisponer a él. Prolongación del intervalo QT: Los neurolépticos de la clase de la fenotiazinas pueden prolongar el intervalo QT. Este efecto (conocido por aumentar el riesgo de aparición de arritmias ventriculares graves del tipo de torsades de pointes) potencialmente fatal (muerte súbita) se ve incrementado en caso de bradicardia, hipokalemia, o un QT prolongado congénito o adquirido (asociación a medicamento que aumenta el intervalo QT). Siempre que la situación clínica lo permita, se deben realizar evaluaciones médicas y de laboratorio para descartar posibles factores de riesgo antes de iniciar tratamiento con el neuroléptico, y luego tanto como se estime necesario durante la terapia. Excepto en situaciones de urgencia, se recomienda efectuar un ECG en la evaluación inicial de los pacientes que deban ser tratados con un neuroléptico. Excepto por situaciones excepcionales, este medicamento no deberá ser utilizado en pacientes con enfermedad de Parkinson. La aparición de íleo paralítico, que puede iniciarse con distensión y dolores abdominales, requiere atención urgente. Accidente cerebrovascular: en estudios clínicos randomizados vs. placebo, llevados a cabo en pacientes ancianos portadores de demencia y tratados con ciertas drogas antipsicóticas atípicas, se observó un aumento de tres veces en el riesgo de eventos cerebrovasculares. El mecanismo responsable de tal incremento no es conocido. Un incremento del riesgo con otros antipsicóticos y/o en otras poblaciones no puede ser excluido. En consecuencia, PIPORTIL® L4 debería utilizarse con precaución en pacientes con factores de riesgo de accidente cerebrovascular. En dosis más elevadas, considerar la posibilidad de aparición de: Disquinesias precoces (tortícolis espasmódicas, crisis oculogíricas, trismus, etc.). Disquinesias tardías, en tratamientos prolongados. Los antiparkinsonianos anticolinérgicos no tienen acción o pueden provocar agravamiento. Síndrome extrapiramidal: aquinético con o sin hipertonía y que cede parcialmente a antiparkinsonianos anticolinérgicos, hiperquineto-hipertonía, excitación motora, acatisia. Pacientes ancianos con demencia: los pacientes ancianos con psicosis relacionada con demencia, tratados con fármacos antipsicóticos tienen un mayor riesgo de muerte. Aunque las causas de muerte en los estudios clínicos con antipsicóticos atípicos fueron variadas, la mayoría de las muertes parecían ser de naturaleza cardiovascular (por ejemplo, insuficiencia cardíaca, muerte súbita) o infecciosa (por ejemplo, neumonía). Los estudios observacionales sugieren que, al igual que los fármacos antipsicóticos atípicos, el tratamiento con antipsicóticos convencionales pueden aumentar la mortalidad. La extensión en que los resultados del aumento de la mortalidad en los estudios observacionales se puede atribuir a las drogas antipsicóticas respecto a alguna característica de los pacientes, no está clara. Se han comunicado casos de tromboembolismo venoso, a veces fatales, con fármacos antipsicóticos. Por lo tanto, PIPORTIL® L4 debe utilizarse con precaución en pacientes con factores de riesgo de tromboembolismo (ver también Reacciones adversas).

Interacciones.

Asociación contraindicada: Agonistas dopaminérgicos (amantadina, apomorfina, bromocriptina, cabergolina, entacapone, lisuride, pergolide, piribedil, pramipexol, quinagolida, ropinirol) en caso de pacientes no parkinsonianos: antagonismo recíproco entre el agonista dopaminérgico y los neurolépticos. En caso de síndrome extrapiramidal inducido por los neurolépticos, no administrar un agonista dopaminérgico, sino un anticolinérgico. Asociaciones desaconsejadas: Alcohol: aumenta el efecto sedante de los neurolépticos (la alteración de la vigilia puede convertir en peligroso el hecho de manejar vehículos o utilizar máquinas). Evitar la ingesta de bebidas alcohólicas y medicamentos que contengan alcohol. Levodopa: antagonismo recíproco entre levodopa y los neurolépticos. En caso de síndrome extrapiramidal inducido por los neurolépticos, no administrar un agonista dopaminérgico sino un anticolinérgico. Agonistas dopaminérgicos (amantadina, apomorfina, bromocriptina, cabergolina, entacapone, lisuride, pergolide, piribedil, pramipexol, quinagolida, ropinirol) en caso de paciente parkinsoniano: antagonismo recíproco entre el agonista dopaminérgico y los neurolépticos. Los agonistas dopaminérgicos pueden provocar agravamiento de los trastornos psicóticos. En caso de necesitar un tratamiento con neurolépticos en pacientes parkinsonianos tratados con agonistas dopaminérgicos, estos últimos deben retirarse progresivamente (ya que la suspensión brusca de dopaminérgicos expone al riesgo de síndrome maligno de los neurolépticos). Asociaciones con precaución de uso: Asociaciones a tener en cuenta: Antihipertensivos: efecto antihipertensor y riesgo de hipotensión ortostática aumentada (efecto aditivo). Con respecto a guanetidina: ver más abajo. Atropina y otras sustancias atropínicas (antidepresivos imipramínicos, antihistamínicos H1 anticolinérgicos, antiparkinsonianos anticolinérgicos, antiespasmódicos atropínicos, disopiramida): adición de los efectos no deseados atropínicos como la retención urinaria, constipación y sequedad de la boca. Otros depresores del sistema nervioso central: incremento de la depresión central. Entre ellos: derivados morfínicos (analgésicos, antitusivos y tratamientos de sustitución), neurolépticos, barbitúricos, benzodiazepinas, ansiolíticos no benzodiazepínicos (carbamatos, captodiama, etifoxina), antidepresivos sedantes (amitriptilina, doxepina, mianserina, mirtazapina, trimipramina), antihistamínicos H1 sedantes, antihipertensivos centrales, baclofeno, pizotifeno y talidomida. La alteración de la vigilancia puede volver peligrosa la conducción de vehículos o la utilización de máquinas. Betabloqueadores en insuficiencia cardíaca (bisoprolol, carvedilol, metoprolol): efecto vasodilatador con riesgo de hipotensión, principalmente ortostática (efecto aditivo). Guanetidina: se produce inhibición del efecto antihipertensivo de esta droga (inhibición de la entrada de guanetidina en la fibra simpática, su sitio de acción). Embarazo: Los estudios experimentales no han evidenciado efecto teratogénico en animales. En seres humanos, el riesgo teratogénico de pipotiazina no ha sido evaluado. Para otras fenotiazinas, los resultados de los diferentes estudios epidemiológicos prospectivos son contradictorios en lo que se refiere al riesgo de malformaciones. No existe ningún dato acerca de la repercusión sobre el cerebro del feto de los tratamientos neurolépticos prescritos a lo largo del embarazo. En recién nacidos cuyas madres hayan sido tratadas durante largos períodos con dosis altas de neurolépticos, se han descrito en forma poco frecuente: signos digestivos vinculados con las propiedades atropínicas de las fenotiazinas (distensión abdominal, íleo meconial, retraso en la secreción de meconio, dificultad en el inicio de la alimentación, taquicardias, trastornos neurológicos, etc.); síndromes extrapiramidales. Por lo tanto, se recomienda no usar este producto durante el embarazo a menos que el médico lo considere esencial. Lactancia: Está desaconsejado amamantar durante el tratamiento debido a la ausencia de datos sobre el paso de la droga a la lecha materna. Empleo en pacientes con insuficiencia hepática o renal: Ver: Precauciones.

Sobredosificación.

Síndrome parkinsoniano gravísimo, coma. Realizar tratamiento sintomático, control respiratorio y cardíaco continuo (riesgo de prolongación del intervalo QT), sin interrupción hasta el restablecimiento del paciente.

Presentación.

Envases con 1 ampolla de 25 mg/1 ml.

Principios Activos de Piportyl L-4

Patologías de Piportyl L-4

Laboratorio que produce Piportyl L-4